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Posted by on 15 / 10 / 2015 in Blog, Historia | 2 comments

La cocina de Enrique VIII

La cocina de Enrique VIII

Desde pequeño me fascinó la figura de Enrique VIII y todo lo que la rodeaba. No sabría explicar muy bien por qué, seguramente sería la atmósfera que la BBC le daba a todo lo inglés y la pompa que ellos mismos se calzan, el caso es que me tiraba de cabeza a todo lo que viniera de las islas británicas. Mi serie favorita de todos los tiempos sigue siendo Arriba y abajo . Ya después me hice beatlemaníaco y cerré el círculo.

El caso es que hace unos meses cumplí un sueño que desde pequeño me rondaba y que no era otro que visitar Hampton Court, el palacio donde, en 1536, estableció su residencia y la de su corte Enrique VIII. Preciosa construcción en el más puro estilo tudor con estancias posteriores añadidas y en la que se  ve todo el poderío que llegó a atesorar lo monarquía británica de los siglos XVI y XVII.

Y quería visitarlo, entre otras cosas, porque había leído que conservaba su cocina casi como era a mediados del siglo XVI. La cocina original ocupaba una superficie de unos 3.500 metros cuadrados. Las distintas estancias se encuentran separadas según el género que fueran a tratar: pescado, carne, verduras. La bodega, las despensas de aves, caza mayor. Todo perfectamente dispuesto para dar de comer dos veces al día a más de 600 personas. El fuego nunca se apagaba en sus chimeneas y las viandas entraban en la zona de recepción en ingentes cantidades. De hecho, uno de los motivos de mover la corte a otro palacio en diferentes épocas del año se debía a que se acababan las provisiones en la zona, provisiones que, en contra de lo que se pudiera pensar, se pagaban religiosamente a los aprovisionadores del condado. Gran negocio por tanto el tener la corte varios meses al año en tu comarca.

La dieta de los cortesanos variaba según el estatus social. A más nobleza, menor ingesta de vegetales y mayor de carne. De hecho, en la alta sociedad abundaban las enfermedades relacionadas con el nulo consumo de vegetales como por ejemplo el escorbuto, lo que les provocaba empobrecimiento de la sangre, manchas lívidas, ulceraciones en las encías y hemorragias. Se cambió también en la misma época el uso de la miel por el del azúcar proveniente de América teniendo como consecuencia una horrible salud dental, con dientes negros en toda la corte. La obesidad fue otra de las señas de indentidad de las altas esferas y así, aun siendo famoso Enrique VIII por tener unas condiciones físicas excepcionales en su juventud, terminó sus días siendo más conocido por su real gordura.

La cocina en sí comienza con el patio en donde se recibía el género. Un ir y venir de campesinos, ganaderos, cazadores y pescaderos que trataban directamente con  el departamento de cuentas de la misma , The Board of the Green Cloth.

Entrada cocinas Hampton Court

Entrada a las cocinas de Hampton Court

 

Los animales se compraban en muchos casos vivos y se guardaban en cuadras para ser sacrificados en el momento de ser cocinados, manteniendo así una frescura que de otra manera no habría. En cuanto al pescado, se recibía en un umbrío callejón que mantenía una temperatura baja – y puedo dar fe de que es así.

Callejón pescado hampton Court

Callejón del pescado en Hampton Court

 

De ahí se pasa a las distintas despensas, zona de panadería y repostería, para llegar a la zona más caliente, literalmente, de todo el palacio, las cocinas. Enormes chimeneas que aún hoy mantienen en funcionamiento para regocijo del visitante invernal y que recrean los enormes pinchos en los que se ensartaban los trozos de carne que no paraban de dar vueltas día y noche.

Chimenea cocina Hampton Court

Cocina en Hampton Court

 

Tras la cocina están las estancias donde se guarda la cubertería y las vajillas y finalmente la zona de emplatado y servicio. Todo dispuesto para dar de comer a la gran cantidad de gente que servía en palacio en su día a día y en los cuantiosos banquetes que, con motivo de las recepciones reales, se celebraban en el gran salón, The Great Hall.

The Great Hall

The Great Hall – Hampton Court

Todo un viaje culinario a otros tiempos en los que se empezaba a cambiar la forma no solo de concebir el mundo sino de alimentarse.

 

2 Comments

  1. Magnífica entrada recomendada por tu cuñado, y al mismo tiempo mi compadre, Enrique Javier. Enhorabuena por tu blog.

  2. Magnífica entrada, como todas las que tú haces. Acabo de enlazarla en facebook. Hasta pronto.

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