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Posted by on 19 / 11 / 2015 in Blog, Ciencia y tecnología | 5 comments

El vaso de metal

El vaso de metal

Sacas el vaso metálico y todos se giran. El de los campings y la playa. Ese que parece que te mantiene la cerveza fresquita por más tiempo. Lo tienes en la mano y te transmite bienestar. Sabes que la bebida que tiene dentro está fresca por el contacto con tu mano. Pero, ¿realmente se mantiene fresco el líquido por más tiempo? Eso nos preguntamos unos pocos en una salida campestre el otro día y aquí estoy yo para inventarme algo.

El aumento de temperatura en el vaso se produce por conducción al contacto entre dos superficies. Por un lado, la parte de arriba del vaso tiene líquido-aire y ahí la conducción del calor, y consiguiente aumento de temperatura del vaso, es la misma para cualquier tipo de vaso a no ser que tenga una tapadera. Así que nos fijaremos en el incremento de temperatura a través de las paredes del vaso. Ahí lo que se produce es la transmisión de la temperatura más alta del exterior hacia el interior. Siempre del medio a más alta temperatura al medio a temperatura más baja. La rapidez con que esto ocurra dependerá del material del que esté hecho el vaso. El factor que nos marcará esa rapidez es el coeficiente de conductividad térmica que aparece en la fórmula de la transmisión del calor.

 Conductividad térmica

La fórmula anterior traducida resulta en que la rapidez con la que el calor se transmite a lo largo del tiempo, Q/t, aumenta cuando lo hace K, el coeficiente de conductividad térmica, que depende de cada material.

Los ejemplos más comunes de vasos son los de plástico (K=0,17), vidrio (K=0,82) y aluminio (K=204). La conductividad térmica va de menor a mayor en los tres materiales anteriores de manera que el plástico es el que peor conduce el calor y el metal el que mejor lo hace. De hecho,  según esos valores de K, el aluminio es mil doscientas veces más conductor de calor que el plástico. Por eso los mangos de plástico de las sartenes no queman y los de metal sí. Es cierto que el grosor de la pared del vaso también afecta, de manera que, a más grosor, menos calor se pierde a lo largo del tiempo.

Por lo tanto, según lo anterior, mi vaso de aluminio debería calentarse antes que el vaso de plástico o de cristal, pero sin embargo parece más frío. Pero entonces, ¿por qué sentimos la bebida más fría durante más tiempo en el vaso de metal? Pues en la pregunta está la respuesta. La “sentimos” más fría. Y no es tanto porque pase el frío de dentro hacia afuera con más facilidad sino porque el calor de nuestros dedos se esparce rápidamente por el metal, mientras que en el plástico el calor permanece en la superficie de contacto del dedo sin apenas dispersarse por el vaso. Eso hace que parezca que el interior está más caliente, cuando lo que lo está es justo el sitio donde tenemos el dedo puesto.

Es la sensación por tanto, y solo la sensación del tacto, la que hace que disfrutemos más de la bebida fría en un vaso de metal que en uno de cristal o plástico.

Fuente de la figura: PUC, Chile

5 Comments

  1. En lo teorico, falta en la practica alguien que mida la temperatura con termometro y haber los resultados.

    • Pendiente queda. no prometo nada, pero ahora que llega el verano seguro que se dará la ocasión más de una vez. Si lo hago lo publico Danny. Muchas gracias por comentar. Un saludo!

  2. Querido amigo, Sheldon a tu lado es un mero … a la plancha. Voy a tirar inmediatamente mi jarra metalica y a comprar media docena de vasos de plastico en el chino mas cercano …..

  3. Bravo Iñigo. Le pediré a los Reyes un termómetro para medir mejor la temperatura de la cerveza.

  4. Querido colega, no puedes evitar ser físico. Un abrazo

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  1. Fritura o fritanga. Episodio 1: freír de oídas - CocinoAConCiencia - […] el interior, el calor se propagará lentamente por conducción. El tamaño de la pieza determinará lo que tarde en…

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