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Posted by on 11 / 7 / 2013 in Blog, Ciudades y países | 3 comments

El mercadillo de Siena

El mercadillo de Siena

Tuve la suerte de ir a Siena un miércoles. Nada más bajarme del autobús que me llevaba desde Florencia me topé con el mercadillo de Siena que se celebra todas las mañanas de los mercoledi alrededor de la Fortalezza Medicea. Esto lo he averiguado después, porque yo era ajeno a lo que me encontré, lo cual hizo que la experiencia fuese todavía mejor. Por supuesto que lo primero que hice fue zambullirme entre tenderetes de ropa, frutas, verduras, embutidos, carnes, pescados…el Paraíso Terrenal en estado puro. Ya casi me daba igual que aquello fuera Siena o la Cochimbamba. La sola visita al mercadillo ya merecía la pena.

Mortadela italianaLo de la ropa era lo de menos, aunque hay que decir que la había en variedad y cantidad. Lo que me dejó sin palabras fueron los puestos de comida. Esas mortadelas grandes como ruedas de camión, las pancetas, los salchichones, el ir y venir de bolsas llenas de verde de lechugas, rojo de tomates y pimientos de asar, panes de centeno y semillas, dulces de todas clases, carnes, pescados… Me lo quería llevar todo!!! ¿Pero adónde? Ésa era la pena. Tanto género me estaba mareando. Hay veces en las que desearías que sólo hubiera una opción. Todo sería más fácil. Pero no, la mezcla era explosiva y la tentación horrible. De pronto se hizo la luz. Me encontré delante de un puesto en el que preparaban bocadillos. Mareantes bocadillos de filetes en salsa, bacon, con queso o sin él, todo buenísimo para el colesterol pero no para mí. Pero bueno, ¿y si me compro un sandwich vegetal y al cruzar la calle me coge un coche?

Pancetta arrotolataEn esto estaba yo cuando llegó un grupo de turistas americanos con pinta de emigrantes italianos de tercera generación que me lo aclararon todo. Uno de ellos,que claramente iba guiando al resto, les empezó a hablar de las bondades de la Pancetta Arrotolata, que es panceta enrrollada tal y como se ve en la imagen. La forma de comerlo, en bocadillo. Ahí estaba la solución a mis cuitas. Era como estar viendo a Joe Pesci, con su pulsera de oro, gorra americana, bermudas, acabaíto de salir de una escena de «Uno de los nuestros» y diciéndole al resto del grupo que eso era precisamente lo que de chico le daba su madre – o eso quise imaginar yo. Vamos, de película. Lo que me quedaba por dilucidar era el tipo de pan en que metería la burrada de lonchas de panceta que me iba a comer. Me decidí por un cundi de masa dura, que en Italia también los hay. Con su buena miga para que la salsa asiente y su corteza dura para que la misma no gotee por abajo, a modo de cuenco. El sitio que encontré no le vino a la zaga al bocadillo. Busqué la Piazza del Campo, la del famoso Palio de Siena y me encontré con esto:

Piazza del Campo_Siena

Piazza del Campo. Siena

No había más que pedir, sólo que se parara el tiempo. 

3 Comments

  1. Supongo que lo acompañarías con un Dolcetto, que entre los vinos italianos es considerada una bebida de alta calidad, o el Ribolla Nera o Schioppettino, que es de los que ameritan una buena comida por su típico aroma de frutos del bosque y color rojo rubí tendiente al granate. ¡Deliciosos!

    • Muchas gracias por el aporte Benito. Buscaré esos vinos.

  2. Un lugar maravilloso, intento imaginarme el sabor de ese bocadillo en esa plaza. Cuando yo fui no me topé con el mercadillo, una pena. Me quedo con el recuerdo de La Toscana y su luz al atardecer.

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