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Posted by on 25 / 6 / 2013 in Blog, El producto | 14 comments

El candié y su variante infantil

El candié y su variante infantil

El candié es una bomba. O lo era, porque ya a los niños no se le da. Que levante la mano el que recuerde el sabor del candié. Yo no porque no recuerdo haberlo probado. Esto no quiere decir que no me lo dieran pero si fue así era yo tan chico que ni me acuerdo. Además, en caso de que me lo tomara, seguramente estaría yo con fiebre, malestar general o algo así y en esos momentos no está uno pa quedarse con los sabores de la mezcla por muy reconstituyente que ésta sea.

El candié era un brebaje preparado con una yema de huevo, azúcar y un chorrito de vino dulce, oloroso o brandy. Se prodigaba mucho en la provincia de Cádiz y probablemente venga de la influencia inglesa en la zona del Marco de Jerez. La palabra candié proviene del inglés candy (caramelo) y egg (huevo). Las propiedades resucitadoras de una mezcla de este tipo son claras: por un lado la yema de huevo nos va a dar una cantidad importante de energía en forma de grasas y de aporte para el crecimiento en forma de proteínas. Recordemos que la yema de huevo está constituida en un 17,5 % por proteínas, un 32,5 % por lípidos (grasas) y un 48,0 % agua y el resto por minerales. Pensad que es la yema la que contiene casi todos los nutrientes necesarios para que el futuro poyuelo salga adelante. Por otro lado, el efecto tonificante de la copita de vino nos va a hacer olvidar por un momento si lo que se nos ha caido encima era un adoquín o un tren. Así se las gastaban nuestros mayores en otros tiempos en los que la protección de la infancia “se entendía de otra manera”.

A día de hoy, si le damos un candié al pequeño, lo más probable sea que él mismo acabe denunciándonos, eso sí, no sin antes terminarse el candié. Es por ello que hoy traigo un sucedáneo mucho más infantil y que todavía, muy de vez en cuando me preparo -aunque ahora que lo pienso ya hace tiempo que no lo hago. Es la mezcla de una yema de huevo y una o dos cucharadas de ColaCao. Sale una  crema de chocolate de no te menees con un color marrón brillante y una textura cremosa inigualables. La receta es tan sencilla como que en un vasito echamos la yema y el ColaCao y a remover hasta que se produzca el milagro. En menos de un minuto estaremos levantando la cucharilla para ver cómo cae la crema de chocolate y en menos de dos nos la habremos comido. Y a los niños les encanta. Así que cuando veas que el peque no te come le pones por delante el preparado y se zampará una yema de huevo que a lo mejor frita no se la habría comido.

14 Comments

  1. Cumpliendo con la palabra dada la otra tarde en plena vorágine carnavalera, me he acercado a este mundo para mí doblemente desconocido. Tanto el de las cuestiones gastronómicas como el de los blogs.
    Decir que yo también fui un “niño Candié”, pero no sólo en momentos de enfermedad, sino como medicina preventiva. En mi caso se hacía con “Jerezquina” comprada a granel en el Bar Pedrín. Que bueno.
    Solo queda felicitarte por tu blog del que me haré asiduo.

    • Bienvenido Antonio al blog!! Es la primera vez que oigo lo de la “Jerezquina”. No suena nada mal.

  2. de pequeño nunca fui muy comilón, así que mi madre me hacia tomarme muy de vez en cuando un candié, pero yo no tuve la suerte de algunos, porque ella no le ponía vino de ningún tipo, le ponía en su lugar leche de la vaca. A mi padre si se lo hacía con vino de Arroyuelo y un poco de agua, todo muy fresquito y estaba rico, rico….

    • Hola Edu. Voy a buscar ese vino de Arroyuelo para probarlo.

  3. ¡Qué arte tienes, Iñigo! La primera entrada que me leo y me vas a enganchar con esa gracia tuya.

    • Sandra, bienvenida!!!! Y enhorabuena de nuevo!!! Un besazo.

  4. Recuerdo perfectamente cuanto me gustaba que mi madre me viera inapetente y tratara de reanimarme con el correspondiente candié. No me extrañaría que mi afición a la cruzcampo fresquita se gestara a consecuencia de estos cuidados maternos. Un saludo.

    • Buena impronta la que te dejó tu madre sin duda amigo Juan Carlos.

  5. Queremos quina Santa Catalina, que es medicina y es golosina…¡ Creo que esa era la cancioncilla del anuncio de la citada quina, que lo mismo servia para el candié que para pelotazo a cucharada sopera.

  6. Qué bueno el blog, me encanta tanto el contenido como la apariencia!

    • Muchas gracias Paula!!! Estás en tu casa!!

      • Gracias Iñigo! Iré compartiendo los artículos, que rule lo bueno!

  7. En mi época nos daban “quina” y recuerdo la marca Kinito, que es un vino dulce riquísimo al que también mi madre ponía yema de huevo. No se si me curaba, pero seguro que me “colocaba”. Decían que era para “despertar el apetito”.
    Eso de yema con ColaCao debe estar de rechupete. Un abrazo

  8. Mira, esto no lo había probado. Cuando tenga un poco de inapetencia (cosa que no ocurre nunca)me prepararé uno para probarlo o cualquier día que me apetezca algo dulcecito y no tenga en casa nada a lo que hincarle el diente, lo haré y dejaré el chupón de “leche condensada” para otro día.
    Besitos.

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