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Posted by on 6 / 8 / 2015 in Blog, Noticias | 3 comments

¿A cuánto me sale el kilo de tomates?

Si los alimentos para consumo humano se repartieran por tuberías como el agua, no daríamos abasto para cerrar las goteras. Eso se desprende del último informe de la FAO, Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura de mayo  de 2015. En el vídeo de portada se resume parte del informe en tres minutos. Merece la pena verlo. Los datos presentados en dicho informe dan un poco de pavor si pensamos que, a la vez que ocurre esto, se nos habla de aumentar la producción de alimentos para satisfacer la demanda ante la creciente población mundial. Es un poco como invertir en producción de energía, incluso en renovables, sin poner el acento en la eficiencia energética.  Un disparate más de entre los que nos rodean en la gestión del planeta en que vivimos.

El caso es que se tira comida. Y mucha. Desde que se produce hasta que se consume, en todas las etapas hay pérdidas que suman, como hemos visto arriba, hasta un tercio de los alimentos totales producidos. Yo me voy a parar en lo que tengo más a mano: mi casa. Creo que, como en muchas otras cosas de la vida, desde lo poco se llega a lo mucho. Profundizando algo más en el estudio y el posterior análisis que de él se ha hecho, en los hogares españoles la media de desperdicio de alimentos cuantificado en dinerito se traduce en que tiramos a la basura unos mil euros al año en una familia media. Y eso ya suena de otra manera. Mil euros son unas buenas vacaciones, dos buenos portátiles, dos buenas bicis de montaña o, mirándolo de forma más pragmática, la comida para dos meses de una familia con dos hijos,  semana más semana menos.

En esta charla, entre otras cosas, se dice que, en Estados Unidos, se maneja cuatro veces la cantidad de comida que finalmente se consume. No hablemos ya de la que se necesita, porque la obesidad es otro tema aparte. Pero si nos dejamos de macrocifras y nos acercamos a lo que ocurre en nuestros hogares, vemos facilmente lo que finalmente venimos a pagar por lo que compramos cuando desperdiciamos alimentos. Pensemos en las hojas de fuera de la lechuga, en la parte verde del puerro, en las hojas del apio, en las rebanadas primera y última del pan de molde, de las que también se habla en el video, en los bordes de las pizzas, etc. No es difícil calcular de forma estimativa cuánto dinero tiramos a la basura.

Supongamos que compramos un kilo de tomates y nos entran 10 tomates – cada tomate del tipo pera pesa unos 100 gr. Cuando vamos a usarlos puede que dos de ellos se nos hayan picado, bien porque han pasado varios días bien porque no los hemos guardado en el sitio idóneo. Si el kilo nos salió a  1 €, y estamos usando 8 de los 10 tomates, tras haber tirado los dos podridos, realmente hemos pagado 1 € por 8 tomates, es decir, por 800 gr., con lo que el kilo nos ha salido a 1,25 €. Eso con los tomates, que son relativamente baratos. Si lo que se nos ha echado a perder es el resto de la cuña de medio kilo de queso, unos 200 gr, con el típico hongo verde por no haberla conservado correctamente, las cuentas son las siguientes: lo hemos comprado a un precio el kilo de 18 € y nos hemos comido 300 gr. de los 500 gr. que compramos. Finalmente hemos pagado el queso a 30 € el kilo. Y eso duele.

Esto solo teniendo en cuenta lo que tiramos antes incluso de llegar a cocinarlo. En cuanto a lo que dejamos en el plato, más de lo mismo. Si ya tenemos niños pequeños, la cosa se multiplica. Nos empeñamos en llenarles los platos como a un adulto y, obviamente, se comen la mitad en el mejor de los casos. El resto, si está bueno y el niño no ha jugado con la comida, te lo comes tú, pero si no, lo tiras. Filete de “gallo del punto” limpito pal niño, a 16 € el kilo. Si tiras la mitad, lo estás pagando a 32 € el kilo, pero no te das cuenta. El zumito, del que dejará casi siempre una cuarta parte, hará que paguemos de nuevo más por él. Y así con todo.

En el mejor de los casos supongamos que tiramos 1 € al día a la basura como poco. ¿Cuánto estamos tirando al año? El seguro del coche. Esto es por ponerle números cercanos al asunto, pero si ya pensamos en los datos que nos muestran los vídeos anteriores, el escalofrío que entra y el sinsentido de todo esto se palpan aún mejor.

Pero no todo va a ser flajelarse. Dejo para el final un video del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente con consejos fáciles para ahorrar en la cocina.

3 Comments

  1. Creo, Iñigo, que estamos instalados en la cultura del despilfarro. Y esto, por malo que sea para nuestro bolsillo, es un disparate para la tierra. Aun queda gente, mucha, que si te ven reciclando te miran como si fueras un extrarretre. No te digo ya si pides en el mercado la fruta por piezas . Te la cobran a precio de solomillo. Al final tanto te da comprar un kilo de patatas que tres, porque te la van a cobrar al doble.
    No te digo ya si hablamos de justicia y reparto justo o “tomatinas” como bien recuerda Benito.
    La entrada es buenísima, como acostumbras. Y “sin desperdicios”, naturalmente.
    Un abrazo, compi.

  2. Y eso que aquí no hemos contado con la fiesta de la “tomatina” del municipio valenciano de Buñol, en la que se distribuye casi 150 toneladas de tomate entre los asistentes, solo para diversión….
    Vivimos en un mundo donde el consumismo impera, pero apocos kilometos al Sur, hay hambre y de esos países acuden a nuestra tierra buscando la comida que nosotros no valoramos. Buen verano

    • Bueno, ahí el kilo ya “se dispara”. Un abrazo Benito.

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